A veces estoy muy cansada , pero el trabajo me produce alegria y cada sábado es una nueva experiencia, nos comenta Araceli, la coordinadora de la Fundación.
Este último sábado los niños jugaron, aprendieron cosas nuevas, los compañeros se cuidan unos a otros. Los más mayores enseñan a leer a los más pequeños.
Deboraron la sabrosa comida que les damos. Esta vez los platos quedaron muy limpios.
Su apetito de aprender es tan grande como el de comer...